por Claudio Jorquera
Twitter: @chonet
Y ya tenemos campeón de la final de la Stanley Cup 2017. Los Pittsburgh Penguins se convirtieron en el primer equipo de la NHL en el presente siglo que logra defender con éxito su título, luego de derrotar en seis partidos a los Nashville Predators. El equipo dirigido por Mike Sullivan logró hacer historia, duplicando su título por primera vez desde el bicampeonato de los Detroit Red
Wings a finales de los años 90, equipo que ya reseñamos en la crónica previa a las finales.
La serie comenzó con dos partidos en Pittsburgh, que dejaron un contundente botín de 2-0 en
el bolsillo de los campeones, pero que no fueron paseos en el campo. En el primer partido, un 5-3 muy mentiroso, ya que los Predators mostraron un
juego muy sólido y contundente, limitando a los Penguins a lanzar apenas 12
tiros a puerta, ninguno en el segundo período. El comienzo del enfrentamiento
estuvo lleno de polémica debido a un gol anulado por offside vía replay que
pudo haber cambiado todo. Terminando el primer período, los Penguins se
inspiraron y marcaron 3 goles en casi 4 minutos. El primero, un fierrazo en Powerplay de Geno Malkin, el segundo un pase de Chris Kunitz mirando a la tribuna que
distrajo a Pekka Rinne, que permitió la anotación de Conor Sheary, quien estaba completamente solo. La
tercera conquista, llegaría por un disparo de Nick Bonino que no iba dirigido al arco, pero se encontró con la
rodilla del sueco Mattias Ekholm,
quien venía patinando muy rápido luego de un cambio de líneas.
La enorme ventaja de los locales fue finiquitada
a mitad del último período, con dos goles en ventaja numérica, situación que se
volvería a repetir en el partido tres. Fueron 3 goles bajo Powerplay en este partido, algo que no se repetiría jamás. Ryan Ellis anotaría el primer descuento
con un disparo lejano facilitado por un pase del polémico P.K. Subban. El segundo descuento, también logrado en Powerplay y en pleno tercer período, llegó gracias a un lanzamiento a
media distancia de Roman Josi que
rebotó en la parte interna de la rodilla del excelente Colton Sissons. Tres minutos después, un trabajo enorme de Austin Watson batallando por el puck
junto a la pared y contra dos defensores, lo dejó libre para dar un certero
pase a Frederick Gaudreau, quién
apareció como una exhalación desde atrás para anotar su primer gol en estos
playoffs y así empatar el juego.
Los Predators, por juego y
momentum, iban directo a la victoria, pero casi al final, el desaparecido
novato (venía de 8 partidos seguidos sin anotar gol) Jake Guentzel marcó el gol clave con un disparo que se coló arriba
de la portería de Pekka Rinne. Al
final, se concretaría la dupleta de Nick Bonino, con un gol en portería
vacía.
Dos días después, en el mismo PPG Paints Arena, el segundo duelo. De seguro, no se
repetiría una secuencia de tres goles rápidos para los locales. Pero para sorpresa
de muchos, se volvió a dar. En el primer período, por fin
Nashville pudo ponerse en ventaja, con un golazo de Pontus Aberg, quién en un esfuerzo solitario, venció la débil marca
de Olli Maata y con un rápido
movimiento derrotó a Matt Murray. El
empate llegó luego de un pobre PP de los Penguins, gracias a un jugador que,
ahora, estaba en estado de gracia, Jake Guentzel.
En el comienzo del tercer
período, la avalancha pinguina. Luego del pitazo inicial, una rápida contra de
los locales via Bryan Rust. El
oriundo de Pontiac lanzó un potente disparo, y el rebote dejado por Rinne queda
a merced del talentoso novato Guentzel, para poner el 2-1. Los otros dos goles,
llegaron tres minutos después, y en un lapso de 15 (si, quince!!!!) segundos. El
primero vendría de la mano de Scott
Wilson, quién le dio un insignificante toque al puck luego de un pase de un muy irrelevante Phil Kessel, que permitió el rebote en
el patín de Fiddler. El disco entró por un espacio también insignificante, para
decretar el 3-1.
Al rato después, la velocidad impresionante de Malkin le permitió
sacar una enorme ventaja a Roman Josi y sacó un bombazo que se metió arriba de
la portería de Rinne. Un Pekka Rinne que recibió 9 goles en 37 tiros al arco,
que lo condenó a salir por el resto del partido, para dar paso al finés Juuse
Saros. El reserva salió invicto gracias a un gol anulado por el mismo mecanismo
del partido anterior. Un offside visto en el replay. 2-0 en la serie y los Predators tenían que
preparar la batalla de los partidos tres y cuatrp en un verdadero volcán en ebullición,
el Bridgestone Arena.
Y fueron muy contundentes. Un global de 9-2 se llevaron
los Penguins de vuelta a casa. En el tercer partido, Pittsburgh se puso en ventaja, nuevamente de la
mano de Guentzel, y terminó el primer período arriba en el marcador. Pero el
segundo período fue la fiesta de Roman
Josi. El fenomenal suizo anotó el empate con un balazo y luego dio
asistencias a Gaudreau y James Neal,
éste último aprovechando un rebote y pase de Viktor Arvidsson, para cerrar el
período con un sólido 3-1. En el tercer período, los
Penguins literalmente desaparecieron. Smith con un disparo frente a Miller y
Ekholm, con un fuerte y angulado disparo cerraron la goleada 5-1. La sensación posterior era que unos Predators más disciplinados estarían tranquilamente en ventaja de 3-0.
La serie se empató 48 horas después. Los Penguins solo
anotarían en el primer período, con el empate parcial de Sidney Crosby, luego de la oportuna acción de Calle Jarnkrok para
abrir la cuenta. Luego del primer intermedio, Gaudreau anotaría su tercer gol
de la serie para romper el empate, en una rápida movida detrás de la portería,
que tuvo que ser confirmada luego de revisar el video. Los Penguins tuvieron
grandes oportunidades para empatar, pero una gran tapada luego de un violento
lanzamiento de Crosby y, tras cartón, otra salvada imperial de Rinne impidió el
2-2. En una contra, Arvidsson anotaría el casi definitivo 3-1, el cual fue
confirmado con un Empty Net Goal de
larga distancia, cortesía de Filip
Forsberg. Sería el último gol de los playoffs para los Predators.
Como sucede habitualmente, el
quinto partido sería clave. Podía dejar match point a los Predators, quienes
podrían finiquitar su primer título en casa. Pero justo se les ocurrió jugar el
peor partido de la serie. Y los Penguins, jugaron el mejor. En menos de 7 minutos ya los
Penguins estaban 2-0, con sendos goles de Justin Schultz y Bryan Rust. En la
agonía del período inicial, los locales se ponían 3-0 con una combinación
extraordinaria de Phil Kessel y Evgeni Malkin. El primero, controlando
con maestría el disco, esperando con paciencia la llegada del ruso, quien con
un bombazo de primera, derrotó a Rinne. Nuevamente sería sacado del partido.
El segundo período también fue muy contundente. Connor Sheary le dio rápidamente la
bienvenida a Juuse Saros, luego de
un genial pase de Crosby. Luego, Kessel firmó su oportuna reaparición, con un
disparo solo a media distancia. Al terminar el período, una esforzada salida
desde propio campo del defensor Ron
Hainsey le permitió llegar al
gol luego de una nueva combinación de Kessel y Malkin. Se repetía la misma
fórmula, pero en orden distinto, al 3-0
del primer tiempo. Partido más que finiquitado. El período final estuvo de más,
aunque se destacó por sus 14 penalidades, 9 de ellas por peleas, mala conducta
y actitud antideportiva. Aunque lo más violento había sucedido en el primer
período, donde en una acción que pasará a la historia, un violento Sidney
Crosby -quién ya sufrió conmociones cerebrales en el pasado - golpeó
repetidamente contra el hielo la cabeza de
P.K. Subban, situación lamentablemente ignorada por los jueces. Algo que no
va a ayudar a la imagen de jugador sucio que tiene la superestrella de los
Penguins.
El partido 6 suponía el regreso a
la caldera de Nashville y la oportunidad de los locales de salvar el match
point que tenían en contra, el primero de todos los playoffs. Hubo
oportunidades para ambos equipos, generando un partido muy dinámico y muy
entretenido. Rinne y Murray fueron figuras durante todo el encuentro.
Los errores arbitrales fueron muy
comentados. En el segundo período, un disparo a quemarropa de Filip Forsberg es
contenido de forma parcial por Matt Murray. Pero en un costoso error, el
referee Kevin Pollock firmó su sentencia de muerte en el estado de Tennessee y
pitó apresuradamente el fin de la jugada, pensando que el portero había
detenido completamente el puck. Pero no fue así, el disco se deslizó por debajo
de joven guardameta y quedó a merced de Colton Sissons, quien anotaría. Luego
del replay, el equipo arbitral confirmó la anulación del gol. Error costoso que
cambió en parte el destino de la serie.
Los Predators no pudieron concretar. Sissons,
Arvidsson y Josi fallaron grandes oportunidades de gol. Contaron con 4 powerplays, incluyendo un 5 contra 3 por
algunos segundos. Pero no llegó el gol de la ventaja. El
tercer período se llenó de tensión y parecía que el que anotara, se llevaría la victoria. Y llegó a los 58 minutos de juego, con un gol que valió una copa.
En una
inocente jugada cerca de la pared del lado de Nashville, el defensa Ryan Ellis
hizo rebotar el puck contra el muro. El Center
Calle Jarnkrok, algo perdido en terreno defensivo, no fue capaz de enviar lejos
el disco. Chris Kunitz lo tomó en terreno contrario y buscó a Justin Schultz,
quién intentó un fuerte disparo a la derecha del portero. Luego del rebote en
la pared y la parte posterior del arco, apareció un desaparecido Patrik
Hornqvist, quién en un rápido movimiento, se desplazó del frente del área
celeste, se puso a la izquierda de Rinne, hizo rebotar el puck en el codo
izquierdo del portero, quién desesperado, no pudo dar con el disco y le dio un
golpe en la cara al que inició la jugada, Ryan Ellis.

Luego de la revisión por posible
interferencia sobre el portero, se confirmó el gol, y en las postrimerías del
partido, un gol con la portería vacía de Carl Hagelin sentenció la serie, la Copa y
el bicampeonato para la franquicia de Pittsburgh. Quinto título en seis
finales, y todas logradas fuera de casa. Los jugadores felicitaban con
todo al joven Matt Murray, quien
sacó dos blanqueadas en los partidos 5 y 6 de la serie. Mientras tanto en
Pittsburgh, una multitud pagó 10 dólares para ver el partido en la pantalla del
PPG Paints Arena. 19.000 fanáticos lloraron de alegría con el nuevo éxito de los
Penguins.
Sidney Crosby se llevó por
segundo año seguido el Conn Smythe Trophy, que premia al
mejor jugador de todos los Playoffs. 27 jugadores (incluyendo tres lesionados,
como el destacado defensa Kris Letang)
y 26 entrenadores, administrativos y miembros del Front Office -incluyendo a
la leyenda y dueño Mario Lemieux-
se ganaron el derecho de ver sus nombres grabados en la legendaria Stanley Cup.
Los Penguins se convirtieron,
junto a los Edmonton Oilers, en los
equipos con más campeonatos de la Stanley Cup dentro de las franquicias que no
formaron parte del Original Six, superando
a un rival clásico, los New York Rangers,
aunque aún quedaron muy lejos de los 24 títulos de Montreal Canadiens, los 13 de Toronto Maple Leafs y los 11 de Detroit Red Wings. Eso sí, han quedado apenas a un título de Boston Bruins y Chicago Blackhawks, por el cuarto lugar en el historial de campeones.
Para Nashville,
queda el consuelo de llegar como underdog
en todas la series en las que jugaron y sacar adelante unos playoffs
extraordinarios, con un juego contundente, vistoso y contar con el apoyo de una
fanaticada de lujo. Ahora tienen el desafío de dar profundidad a sus líneas de
ataque, renovar varios agentes libres importantes y resolver el problema de la
portería. Peter Laviolette ha logrado notables avances en estos tres años a cargo del equipo,
clasificando a playoffs en todas las temporadas, aunque los puntajes en
temporada regular han ido bajando.
Nos veremos en una próxima
oportunidad.
Claudio Jorquera es columnista invitado en Gringo Sports. Es uno de los responsables de NFL Chile, siendo columnista y conductor del podcast de aquel sitio. Además, contribuye para Spanish Bowl.